domingo, 23 de septiembre de 2012


No había lugar a la improvisación, lo tenía todo estudiado. En un ambiente para dos no podía haber intromisiones, así que apagó el móvil. Quería que solo ver la mesa supiese que se trataba de algo muy especial. La elegancia de la mantelería de hilo fino, el cristal de bohemia o la cubertería de plata no podían dejarla indiferente. Sirvió el champagne y encendió las velas que iluminaron con luz tenue una rosa que dormía en su plato.

Se sentó frente a la chimenea y bajó el volumen de la música. 

Cuando sonó el timbre no se apresuró a abrir. Se acercó al espejo por última vez, perfecto. Luego, se hizo un guiño. 

Al abrir la puerta...

O¿O

Estooo.... no te habías ido de viaje??

2 comentarios:

mientrasleo dijo...

Pues eso, que le pilló el gato

mágico dijo...

Ohhhhhhh....